Agua-Cielo 


20 de abril - 01 de junio, 2024 / April 20th - June 1st, 2024 
Patricia Conde Galeria 
Texto de: Laura González Flores





Parece increíble que el “azul”, color que distingue la obra reciente de Paola Dávila, no aparezca mencionado ni sola vez en La Odisea. Cuando Homero describe el mar, escenario principal de su relato, simplemente habla de lo “oscuro y profundo”. Es más tarde cuando los griegos comienzan a utilizar kyanos para el azul oscuro y glaukos para el azul claro y verdoso.
  
Realizadas en las playas del Mar de Cortés, las obras de Dávila surgen de ese mar, tan azul. La artista renuncia a su capacidad de representar para, en cambio, provocar que sus papeles y sedas preparados con la solución de cianotipia se encuentren con los elementos naturales. Con el agua, la sal y las algas que se desprenden de su entorno natural para morir en la playa. Ahí, sobre la arena húmeda de ese paisaje-laboratorio, las algas dejan su rastro. Y escriben, gracias a la energía luminosa del sol, la química de las sales y la física de las mareas, auténticas foto-grafías, escrituras de luz. O imágenes de agua-cielo.

¿Podemos enfrentar el mar, tan azul?  ¿O el cielo?  En sus matices infinitos de azul, en sus formas aleatorias, las obras de Paola Dávila nos proponen sumergirnos en  lo oscuro y profundo de nuestra época: un tiempo en que la especie humana ha depredado y contaminado su hábitat hasta casi agotarlo. Su forma de trabajo también apunta hacia nuevas concepciones del arte contemporáneo, en su caso el de un arte biológico. Un arte que resulta de la agencia colaborativa de entes humanos y no humanos, y que, como el mar y el cielo —agua-cielo— pueden verse o juntos o separados.
  
Hoy, el azul te llama. Te invita a sumergirte en el fondo de las imágenes para encontrar ahí, tal vez, un sentir diferente de tu paso por la tierra. 

Laura González Flores



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It seems incredible that “blue,” the color that distinguishes the recent work of Paola Dávila, is not mentioned even once in The Odyssey. When Homer describes the sea, the main setting of his story, he simply talks about the “dark and deep.” It was later that the Greeks began to use kyanos for dark blue and glaukos for light and greenish blue.

Made on the beaches of the Sea of Cortez, Dávila's works emerge from that sea, so blue. The artist renounces her ability to represent to, instead, cause her papers and silks prepared with the cyanotype solution to encounter natural elements. With the water, salt, and algae that come off their natural environment to die on the beach. The algae leave their trail on the humid sand of that laboratory-landscape. And they write, thanks to the luminous energy of the sun, the chemistry of salts, and the physics of tides, authentic photographs, writings of light—or water-sky images.

Can we face the sea, so blue? Or the sky? In their infinite shades of blue, in their random shapes, Paola Dávila's works invite us to immerse ourselves in the darkness and depth of our time: a time in which the human species has preyed on and contaminated its habitat to the point of almost exhausting it. Her way of working also points towards new conceptions of contemporary art, in her case, that of biological art. An art that results from the collaborative agency of human and non-human entities and that, like the sea and the sky—water-sky—can be seen either together or separately.

Today, blue calls you. It invites you to immerse yourself in the depths of the images and find, perhaps, a different feeling from your time on earth.

Laura González Flores